SANTO ENTIERRO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Talla anónima del s. XVI (estilo renacentista) de tamaño académico. Se trata del primitivo Cristo del Calvario de nuestra hermandad.
En 1694, la hermandad recibe la donación de una urna de plata por parte de Manuel Ponce de León y Villavicencio. En su testamento recoge, como condición, que el Señor debe estar de manera permanente en su sepulcro de plata realizado por Juan Laureano de Pina. La hermandad, de este modo, adquiere la talla de un nuevo crucificado (1694) con los brazos articulados. Desde este momento, la nueva imagen recibe la advocación de Cristo del Calvario, mientras que al Señor yacente se le empieza a denominar como Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo.
En su concepción original se trataba de una imagen articulada para realizar el acto del Descendimiento de Cristo, escenificación realizada por nuestra hermandad hasta comienzos del s. XX. Actualmente los brazos son fijos.
Su última restauración fue en 2004 en el taller cordobés de Enrique Ortega, en la que además de volver a recuperar su esplendor, dejó de llevar cabello natural.
Durante todos estos siglos, El Santísimo Cristo ha tenido condición de imagen bendita y milagrosa, alcanzando una importante devoción en la ciudad.
El Señor yacente es la segunda imagen más antigua que procesiona en nuestra Semana Santa.